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Descubren un meteorito metálico de 100 kg junto al Parque Nacional de Cabañeros

 
  • Ha sido estudiado por científicos del CSIC e IGME en el marco de una investigación financiada por el Organismo Autónomo Parques Nacionales.
  • Su caída aconteció en época prehistórica y permaneció enterrado cerca de Retuerta del Bullaque (Ciudad Real) hasta hace más de 30 años.
  • Es el cuarto siderito encontrado en España y en la lista mundial de meteoritos ocupa el puesto 84 en su categoría.
  • El material tipo se expone al público en el Museo Geominero (IGME, Madrid), acompañado de una réplica.

 

Un meteorito de pequeñas dimensiones (45 x 31 x 20 cm) y 100 kg de peso, afloró hacia 1980 en un campo de labor próximo a Retuerta del Bullaque (Ciudad Real) y fue recogido por la familia Asensio López, quien lo consideró como una posible chatarra bélica y le dio variados usos domésticos, sirviendo durante mucho tiempo para el prensado de jamones en su fase de salazón. Treinta años más tarde, la existencia del objeto le fue comunicada a Juan Carlos Gutiérrez Marco, científico del Instituto de Geociencias del CSIC (IGEO), quien dirige el estudio geológico y paleontológico del Parque Nacional de Cabañeros, financiado por el OAPN. La morfología externa, la elevada densidad y los primeros análisis confirmaron enseguida que se trataba de un auténtico siderito (meteorito metálico), concretamente el cuarto de este tipo aparecido en España, tras los documentados en Quesa (Valencia, 1898), Colomera (Granada, 1912) y La Almunia (Zaragoza, hacia 1950).
 
El estudio mineralógico y geoquímico del ejemplar, completado recientemente por los investigadores Rafael Lozano y Jesús Reyes, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), permite clasificar al meteorito como una octaedrita gruesa del grupo principal del complejo IAB de sideritos. En uno de los cortes realizados al ejemplar se distinguen aleaciones complejas de hierro y níquel (taenita - kamacita) más carburo de ambos metales (cohenita), todos ellos cristalizados a elevada presión y temperatura, formando el típico entramado geométrico de las llamadas figuras de Widmanstätten. Hay además otros minerales raros como troilita (sulfuro de hierro en nódulos) y schreibersita (fosfuro de hierro y níquel).

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De acuerdo con el contexto geológico del lugar de hallazgo (un antiguo abanico torrencial), los expertos deducen que la caída del meteorito se remonta a tiempos prehistóricos (Pleistoceno medio o superior), probablemente antes de que se conformase la red fluvial actual. El objeto permaneció enterrado y por ello sobrevivió a las épocas de mayor “sed de metales” entre las civilizaciones documentadas en la zona (neolítico, romanización y medievo), hasta fecha relativamente reciente, en que su exhumación se vio favorecida por el continuado labrado de los campos. Pese a mostrar una oxidación externa irregular, el meteorito conserva restos de la corteza de fusión generada durante su entrada en la atmósfera terrestre, y numerosas oquedades superficiales (regmaglifos) debidas al rozamiento con el aire. 
 
Los meteoritos metálicos se atribuyen habitualmente a fragmentos del núcleo de planetoides progenitores ubicados en el Cinturón de Asteroides, existente entre Marte y Júpiter. El comienzo del viaje hasta la Tierra podría deberse a la colisión de algún cuerpo celeste (por ejemplo, cometa) con dicho protoplaneta. El pesado núcleo terrestre se supone que pueda representar una analogía composicional con los sideritos.
 
Los primeros resultados de la investigación se hallan en vías de publicación en la revista Estudios Geológicos, del IGEO. La Sociedad Internacional de Meteorítica y Ciencia Planetaria ha asignado al meteorito el nombre oficial de Retuerta del Bullaque, atendiendo a su localidad de hallazgo, constando como el meteorito nº 29 de los confirmados para España y el cuarto siderito a nivel nacional. Entre los meteoritos metálicos, ocupa el número 84 del registro mundial para su categoría.
 
El fragmento desgajado para el estudio científico de la masa principal, se exhibe en el Instituto Geológico y Minero de España (Museo Geominero, Madrid) junto con una réplica del original, confeccionada por el especialista Eleuterio Baeza (IGME). Hasta el momento, en los museos españoles se conservaban tan sólo restos de los sideritos de Colomera (Granada) y Quesa (Valencia).

Este descubrimiento ha tenido amplia repercusión en medios nacionales y extranjeros. Podéis consultar más imágenes, vídeos y crónicas en esta recopilación.