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Premio Manuel Fernández de Castro

Nuestra compañera la investigadora Elena Perez Monserrat ha recibido el premio Manuel Fernández de Castro, otorgado por el Comité Editorial del Boletín Geológico y Minero de España al mejor artículo publicado en el año 2017 en el Boletín, en la categoría de autor novel. El trabajo premiado se titula “La caliza de Morata de Tajuña, Comunidad de Madrid: una piedra tradicional de construcción en la capital a principios del siglo XX”. El acto de entrega se celebró el 9 de abril de 2018 en la sede de Madrid del Instituto Geológico y Minero de España.

 
Cuando se abordan estudios sobre la procedencia y la calidad de la piedra tradicional (o de cantería) empleada en la construcción de inmuebles patrimoniales, el trabajo incide en la necesidad de atender de forma conjunta a los factores que tanto condicionaron su selección en una época concreta como su utilización para desempeñar una determinada función constructiva. Los archivos y fuentes documentales permiten contextualizar históricamente las canteras y la actividad extractiva, y los estudios geológicos aportan información sobre la génesis y posteriores procesos acontecidos, aspectos que otorgan a la piedra unas propiedades específicas.
 
A partir del estudio efectuado sobre la procedencia y calidad de la caliza empleada en el Antiguos Hospital de Jornaleros de Maudes (1909-1916), levantado por el arquitecto gallego Antonio Palacios (1874-1945) cerca de la actual Glorieta de Cuatro Caminos de Madrid, en el trabajo se abordan los principales motivos que en la época favorecieron la selección de la caliza de Morata de Tajuña-frente a la previsible utilización de la prestigiosa caliza de Colmenar de Oreja- yse analiza la calidad de la caliza de Morata como material de construcción.
 
El uso en la ciudad de Madrid de la caliza de las canteras de Cornicabra (Morata de Tajuña) a principios del siglo XX se debió principalmente a la relativa facilidad que presentaba su extracción, así como al apeadero que se construyó a pie de cantera para el traslado directo de la piedra a la capital mediante el ferrocarril del Tajuña, aspectos que abarataban considerablemente los costes.
 
Además de resultar entonces una piedra económicamente muy competitiva, presenta una calidad excepcional. Los caracteres petrológicos que presenta la caliza de Morata de Tajuña dependen del ambiente de formación y de los posteriores procesos diagenéticos acontecidos, configurando un material pétreo muy apropiado para ser utilizado como elemento portante, con elevada dureza superficial y compacidad. Además, su comportamiento hídrico le otorga una elevada resistencia y durabilidad.
 
Considerando una época en la que la piedra tradicional de la región estaba siendo sustituida por piedras procedentes de otros lugares, el prestigio del que históricamente ha disfrutado la caliza extraída en las canteras de Colmenar de Oreja y el efímero empleo en la capital de la caliza de Morata de Tajuña como piedra de cantería, se considera que el carácter tradicional de la caliza objeto de estudio resulta ciertamente excepcional.